Cállate, no digas nada... indicaré con mi dedo en tus labios. No rompas este silencio, no estropees el momento. Mírame, a través de tus ojos puedo saber lo que dices, lo que piensas, lo que sientes. No digas nada, no hace falta. No es solo la expresión de tus ojos, sino también la forma de mirarme... tan valiosa en sí misma porque nunca antes me habían observado así. No digas nada, permanece así, mirándome como yo lo hago...

Tiernas palabras y dulce mirada, grán combinación :)
ResponderEliminarLas miradas se confunden en las imágenes de un presente ambiguo, la gente cae en su inercia cansada de sus pupilas con sombra.
ResponderEliminarTú entras con ese rostro medio triste, medio ángel perdido, me sumerjo en el azul océano de tus ojos melancólicos.
Y no contemplo otra cosa que tu rostro sosteniendo miradas, evitando encuentros y latidos inoportunos... temes y temo... no llegar a nada, permanecer rodeado de gente y sentirme tan solo, solo contigo en esa muchedumbre que nada entiende de soledades gratas, de latidos y reflejos en un cristal que nos separa del mundo.
Estoy en el centro del mundo... en la entrada de mis sueños...en el recuento de mis días felices... en el círculo vicioso de los que atrapados quedan en amores sin nombre y adjetivos.
La peor mentira: te tengo, la mejor verdad: estoy dispuesto.
Pero sigues en mis ojos atrapada con tu rostro apoyado en la ventanilla esperando ese ángel que te saque de tu presente lejanía, de esa mirada triste y azul que te consume en tus recuerdos que ignoro y deseo sustituir por los míos.
Todo marcha como todos los días, aves sin nido,
noche en los rincones olvidados de un tal vez, un quizás.
Azul que se desborda en un ángel perdido,
y lo lleva a caer en ese sitio desconocido
de tus miradas tiernas haciendo luces de mis ojos dormidos.