15.7.10


Suelo imaginarme cómo serán los pisos de los distintos edificios cuando paseo por la calle, cómo estarán distribuidas las habitaciones, de qué color serán las paredes, cómo serán las personas que vivan dentro...presto especial atención a aquéllos que me gustan ya sea por bonitos o porque sueñe vivir en uno así algún día, o bien porque su aspecto sea pintoresco o tenga algo peculiar que lo haga especial. Del mismo modo, cuando conozco a alguna persona, me imagino ya en la primera toma de contacto cómo puede ser, y al profundizar un poco más en la conversación me hago una idea, normalmente acertada, de cómo es y, por supuesto, de si tiene algo que aportarme o es comparable a un piso totalmente vacío, y obviamente, carente de todo aquéllo que conforma un hogar, que es muy distinto. Lejos de juzgar, yo diría que tengo la suerte de interpretar pronto y bien las palabras, los gestos, las muestras...de casi cualquier persona, aunque siempre hay quien te desconcierta, o que como aquéllos edificios berlineses aparentemente estropeados y ruinosos, en realidad no tienen nada que ver con lo parecen ser.

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