9.4.10

Pasitos

Se me ocurrió comparar el momento en que un padre o una madre enseñan a su hijito o su hijita a montar en bicicleta con el “trabajo” que hacen o que deben hacer a lo largo de la niñez, la adolescencia e incluso la madurez. Qué suerte poder aprender a llevarla gracias a ellos y que estén ahí para enseñarnos a mantener el equilibrio, para animarnos y que consigamos el valor necesario para montarla sin esas ruedecitas engañosas, para ayudarnos a creer en nosotros mismos y en que podemos “volar” solos, y por supuesto para levantarnos si nos caemos y consolarnos con la típica frase “no pasa nada, lo estás haciendo muy bien, tienes que caerte para aprender, pero no pasa nada”. Es un tema trivial, quizás sin importancia o incluso totalmente indiferente para muchos...pero para mí representa a la perfección las lecciones, la aportación de valores y principios y, a lo sumo, todo lo que aprendemos de ellos. Su preocupación por que aprendamos bien a hacerlo solos ya que no podrán sujetarnos eternamente , es la misma preocupación que tienen en la vida en general, concienciados con que algún día faltarán y para el cuál quieren estar seguros de que ya seremos nosotros mismos capaces de enseñar, recordando todo lo aprendido. Cómo los pájaros enseñan a volar a sus crías, en cierto modo sus consejos, palabras de aliento, riñas etc son la manera de convertirnos en grandes personas, capaces de todo para cuando ya no “vuelen” a nuestro lado.


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